Ser freelancer: animarse a lo desconocido

Luego de 7 meses de trabajar como freelancer, puedo ver con mayor claridad todos los cambios que atravesé y hacer una comparativa entre dos mundos muy distintos: el de las garantías vs el de la incertidumbre.

El factor que más me preocupaba antes de renunciar era asegurarme de que iba a poder subsistir con mis ahorros – al menos por unos meses – en caso de no conseguir trabajo freelance. Fuera del dinero, creo que evitaba pensar en otras consecuencias porque sabía que iba a acumular más excusas y justificaciones para no renunciar.

Con el paso del tiempo me di cuenta de los desafíos que iba a tener que enfrentar al trabajar como freelance y las diferencias respecto a un trabajo fijo.

Empresa vs Freelancer

Al trabajar en una empresa tenés una estructura que te sostiene. Tenés todo un entorno preparado para que tu preocupación sea solamente trabajar. Sin que tengamos que hacer casi nada disponemos de un salario fijo mensual, obra social, aportes jubilatorios, una rutina armada, un lugar físico para trabajar, un jefe y compañeros de trabajo. Algunas empresas tienen la gentileza de brindarte además un espacio de esparcimiento, un gimnasio, un smartphone de última generación y una preciosa laptop para que te lleves a tu casa al “finalizar” la jornada laboral.

En el momento que empezas a trabajar por tu cuenta todo esto lo perdés. Pasas de tener todo servido a ser el dueño de un negocio, por más que éste sea unipersonal. Y administrar un negocio lleva tiempo y consume energía que no podés dedicar pura y llanamente al trabajo. Básicamente tenés que inscribirte en el monotributo (válido al menos en Argentina), conseguirte una obra social decente, conseguirte tus clientes, tus trabajos, un lugar para trabajar…en síntesis, todo lo que te haga falta para trabajar de forma independiente.

Aparte, al estar por tu cuenta ya no tenés en quién escudarte si surge algún inconveniente o conflicto con el cliente. Es tu responsabilidad conseguirlo, mantenerlo conforme y en algunos casos saber decir adiós.

Salario fijo vs Ingresos variables

No todo el mundo está preparado para lidiar con la incertidumbre que produce no saber cuánto dinero va a ganar el mes siguiente. A mi me sigue costando de hecho. Luego de tantos años de un trabajo estable me acostumbré a la sensación de seguridad de tener mi salario depositado a fin de mes en mi cuenta bancaria.

Cuando te largas por tu cuenta tenés que tener muy en claro cuánto vas a cobrar tu trabajo, cómo vas a hacerlo y cuánto tiempo te va a llevar. Tenés que aprender a hacer un presupuesto con un alcance en tiempo-dinero que te sirva. A mi me costó bastante – de hecho sigo aprendiendo – y me di cuenta que una de las mayores causas fue la forma en que estaba acostumbrado a trabajar: nunca antes había tenido en cuenta el balance entre tiempo-dinero. Nunca escatimé demasiado en la cantidad de funcionalidad que debía tener un producto y la lista de pendientes a veces parecían no tener fin. Pero el dinero siempre permaneció como un parámetro fijo.

Con este precedente, suena bastante obvio que todas las estimaciones que hice como freelance fueron malas, salvo las últimas que fui mejorando. A pesar de haberme instruido bastante – eso pensaba – sobre cómo hacer un presupuesto no había tenido en cuenta:

  • Detallar de forma MUY específica qué incluye y qué no incluye el servicio. El nivel de detalle es clave ya que mientras más genérico sea hay más posibilidades de que el cliente pida nuevos requerimientos.
  • El tiempo de entrega y pagos (que puede ser por ejemplo por hitos; mitad al inicio y mitad al final o bien un pago único al finalizar el proyecto).
  • Las horas de reuniones y el tiempo que lleva trasladarse hasta el lugar de las reuniones.
  • El tiempo necesario para escribir y responder mails (en algunos casos consumí más de una hora de mi tiempo para escribir un mail con alto grado de detalle).
  • El tiempo extra que puede llevar agregar una funcionalidad a un producto por más mínima que sea (hay que entender que el cliente muchas veces se tira a la pileta con pedidos como: “¿Se podrá agregar esta pequeña funcionalidad? Es una pavada”; “Un ratito nomás te debería llevar”; “Tan difícil no debería ser hacer esto”. En contadas ocasiones efectivamente son 5 minutos pero otras veces me ha llevado 2hs hacer algo que parecía fácil. El problema es que cuando decís “Dale, lo hago” ponés en juego tu palabra. Claro que cualquiera puede equivocarse y podés explicarle que era más difícil de lo que esperabas. Pero personalmente, cuando te estás vendiendo como profesional, no está bueno cometer esta clase de errores al menos con los primeros clientes).

La mayoría de los puntos anteriores están relacionados con el tiempo. Y nuestro tiempo laboral se divide en horas, así que fuera de haber hecho el listado considerando todos los puntos anteriores tenemos que calcular nuestro valor hora. Al igual que el tema de hacer presupuestos, el cálculo de hora depende de muchos factores relacionados con la industria en donde nos movamos. Pero como comentaba anteriormente, en nuestro cálculo debemos incluir el costo de mantener nuestro pequeño negocio unipersonal.

Seguramente me hubiese venido bien asistir a una charla como la que presencié en The Payoneer Forum en la que Hernán habló de todos estos temas con mayor amplitud. Pero no fue el caso. Cuando renuncié tuve que descubrir todo este nuevo mundo a los ponchazos.

Aparte del cuánto hay que considerar el cuándo

Por las dudas aclaro que quizá haya meses en los que no vamos a cobrar nada. El cliente no tiene la misma urgencia que nosotros por pagar a tiempo. En teoría se paga según lo pautado, pero hay veces que lo pautado se retrasa (siempre hay retrasos, sépanlo) y de la misma forma lo hacen los pagos.

Espacio de pertenencia vs Identidad propia

Algunas empresas se esmeran más que otras en convencerte para que te pongas su camiseta al momento de trabajar. Lo cierto es que por más que hagan o no hincapié en este punto, terminamos perteneciendo a una entidad que, más allá del espacio físico, tiene un nombre, una misión y valores que persigue. Nosotros trabajamos para esa causa, sea cuál fuere, y eso nos da un sentido de pertenencia.

Cuando renuncié sentí un vacío que me hizo dar cuenta que estaba solo en vez de acompañado – ya no tenía un respaldo que me sostuviese. Durante todos los años que trabajé para mi empleador, no había generado una identidad propia por la que alguien me pueda reconocer fuera de la empresa. Tuve que ponerme a investigar cómo crear “mi marca personal”. Es en este momento cuando nace mi página web personal y más tarde llegarían las tarjetas de presentación. La cuestión es que tuve que definir cómo quería mostrarme al mundo (desde el aspecto profesional) a partir de ese momento. Fue una apuesta y lo sigue siendo pero estoy seguro que van a haber grandes cambios a futuro 😉 .

Trabajo en equipo vs Trabajo unipersonal

Quizá sea por el tipo de ocupación que tengo, pero lo cierto es que nunca había trabajado tanto tiempo solo. Pasé de estar muchas horas trabajando en equipo y sociabilizando con otras personas del ámbito laboral a estar gran parte del día solo. Admito que muchas veces me gusta trabajar solo, ¡pero tampoco el extremo!. Había días que estaba hasta las 17hs de la tarde sin cruzar una palabra con nadie salvo cuando mi novia volvía a casa. A veces era más tiempo.

Aparte del aspecto social, cuando me trababa con algo que no me salía no tenía a quién recurrir más que al queridísimo google. La mayoría de las veces me alcanzaba pero hubo ocasiones que estuve días para desentrañar algo que no me salía.

Esta necesidad de sociabilizar en el ámbito laboral me llevó a conocer personas extraordinarias, pero me tuve que mover para que sucediese. Si uno no sale del frasco muchas veces no se dan estas oportunidades.

Oficina vs Casa

Les presento mi espacio de trabajo durante estos meses:

Trabajar como freelancer desde casa

A muchas personas les gusta la idea de quedarse trabajando desde casa, pero no a todo el mundo. A algunos les gusta vestirse, arreglarse un poco y salir de su casa para ir al trabajo. Yo siempre fui de esta última clase – de hecho nunca me imaginé trabajando desde casa – pero luego de un tiempo me fui acostumbrando. Como la mayoría de las cosas, cuando es en exceso ya no se disfruta igual. Que te quedes uno o dos días a trabajar desde tu casa es una cosa, pero todos días, es otra.

Cuando estás en tu casa (y más cuando convivís en pareja) surgen un extra de cosas para hacer: cocinarte al mediodía, barrer, ir a hacer un trámite a media mañana, hacer algunas tareas de mantenimiento de la casa, etc. El resto del mundo piensa que como estas en tu casa estas todo el día mirando TV, en pijama y durmiendo siestas. No puedo negar que lo haya hecho alguna vez ( 😎 ) pero es una excepción.

Luego de un tiempo surgió la necesidad de probar alternativas como cafés y espacios de co-working. Respecto a los cafés, podes ir un par de horas para trabajar pero estar muchas horas seguidas no es muy cómodo. Respecto a los espacios de co-working la verdad es que probé pocos. Y la principal razón es que la mayoría están en el centro y si puedo evitar viajar hasta allá lo evito. Tengo que seguir probando alternativas eso sí.

Rutina vs Autodisciplina

Este es un gran tema y está relacionado con los hábitos. Estar en un trabajo fijo te ayuda a ordenar los horarios. Básicamente funciona a la fuerza: tenemos que trabajar X cantidad de hs y el resto lo organizamos como queremos/podemos. Pero otro aspecto de un trabajo fijo es que sabes que tenés que trabajar esa cantidad de horas y nada más (salvo en los trabajos que se aprovechan y te hacen llevarte trabajo a casa asumiendo que es la forma correcta de trabajar y verificando supuestamente qué tan comprometido estás con el mismo).

Los primeros meses hacía esto: cuando me levantaba me cambiaba como para ir a la oficina (para no caer en la perdición del pijama y las pantuflas) y me hacía una listita de todas las tareas que iba a hacer en el día. Me ponía un horario para empezar, otros para hacer cortes intermedios y otro para terminar definitivamente. Me acuerdo que un mes lo dejé de hacer. Dije: “a ver cómo se siente no tener nada de rutina”. Me desestabilizó todo. Sentía que no avanzaba en las tareas, me quedaba más horas trabajando, estaba más horas con la TV a la tarde en vez de terminar de trabajar. No me sentí para nada cómodo, al menos esa fue mi experiencia.

Se necesita solamente un poco de tiempo y ganas para armar una agenda mensual, semanal o diaria. Pero se necesita de mucha voluntad y autodisciplina para llevarla a cabo. En mi caso, este tema sigue siendo de constante exploración.

Conclusión

No me arrepiento en lo absoluto de haber transitado por todas estas experiencias. Como escribí anteriormente, la principal razón para renunciar fue la falta de motivación por lo que hacía, y a pesar de que sigo en la búsqueda soy consciente que haber salido de mi zona de confort me abrió la puertas a nuevos desafíos de los que sigo aprendiendo cada día.

Trabajar como freelance tiene su parte positiva y su parte negativa, como todo. Es sencillamente diferente a tener un trabajo estable en una empresa y realmente vale la pena la experiencia. Sé que este proceso me va a llevar por nuevos caminos que no me hubiese animado a seguir en otras circunstancias.

Los invito a que me cuenten un poco de su experiencia o si tienen alguna inquietud desde ya estoy a su disposición para responderles.

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Gabriel Dias

 
  • Cony – Viajaromorir.com

    Hola!
    El tema de la rutina debe ser complicado. Y evitar el pijama también… yo hago home office una vez por semana en pijama y pantuflas, pero si fuera todos los días definitivamente lo tendría que cambiar!
    Saludos!